lunes, 18 de julio de 2011

Filosofia muerta para hombres muertos


                 Heidegger escribe El final de la filosofía y la tarea del pensar bajo una pregunta inmanente, 
¿ qué es pensar?.
     Dos cuestiones  son las conductoras de este ensayo, una es ¿ En qué sentido ha llegado la filosofía a su final en la época presente? Y la otra es:  ¿ Qué tarea le queda reservada al pensar al final de la filosofía?.
          Para responder el primer interrogante, Heidegger plantea que la  filosofía es metafísica ya  que piensa al ente en su totalidad y busca el fundamento de lo que es el ser, parte de lo presente, y representa al fundamento que  se muestra como presencia.
El final de la filosofía, según el autor de Ser y  Tiempo,  se produce partir de las necesidades de las épocas;  cuando se reúne la totalidad de su historia en su posibilidad límite. Heidegger marca  tres momentos para mostrar que la reunión de posibilidades límites es el final como acabamiento, estos son: 1)  El marxismo  como posibilidad límite del final de la filosofía. 2)  La emancipación de la ciencia que ayuda al acabamiento de la filosofía ya que el despliegue de la ciencia lleva sin dudas a una posibilidad para el pensamiento, pero  esta tarea  no  es accesible a la metafísica.3) La filosofía se transforma como ciencia empírica del hombre, en cibernética  y llega  a dominar el arte.
    En el horizonte de la filosofía, preguntar por la tarea del pensar significa: determinar aquello que concierne al pensar, lo que todavía es cuestionable para él, o sea,  el motivo de controversia. Sin embargo hay un supuesto pensar que se contenta con despertar una disposición humana a una posibilidad.  Un pensar que tiene  que aprender primero a conocer lo que le queda reservado y guardado y a entregarse a ello, porque es en  ese aprendizaje donde se prepara su propio cambio.
              En la época más reciente y por sí misma, la filosofía ha llamado expresamente "pensar",  a la cosa misma. O sea que la pregunta por el pensar es la pregunta por la cosa de la filosofía.
        La filosofía transformada en historia de la mera caída,  intenta despertar una nueva forma de pensar, Heidegger tomará la determinación del pensar que  adopta la filosofía en el presente, a partir de  la llamada a la cosa misma que hace Hegel en el prefacio al Sistema de la ciencia de la lógica. En esta llamada la cosa de la filosofía aparece " en sí misma"  y es determinada históricamente como subjetividad, sin embargo se rechazan las relaciones inadecuadas de la cosa,  ya que, según Heidegger,  cuando Hegel explica en el prefacio que " lo verdadero" no se puede expresar como sustancia,  sino como sujeto", quiere decir que el ser del ente, la presencia de lo presente, sólo se patentiza, si se hace presente en la Idea absoluta.
       Si el devenir del Ser hacia sí mismo tiene lugar en la dialéctica especulativa, y el movimiento del pensamiento, el método, es justamente la " cosa  misma", lo que exige la llamada a la cosa misma es un método adecuado a la  cosa.
        En el ensayo La filosofía como ciencia estricta se escucha nuevamente el llamado a la cosa misma que hace Husserl. En este caso, apunta a una dirección distinta de la de Hegel, refiriéndose a la psicología naturalista, que pretende ser el verdadero método científico para investigar la conciencia. Este método cierra  el acceso a los fenómenos de la conciencia intencional.
        Tanto para Husserl como para Hegel, la  " cosa" de la investigación filosófica es la subjetividad de la conciencia, esto implica la posibilidad de encontrar la objetividad de todos los objetos (el ser del ente) en su legítima estructura y estabilidad. La subjetividad trascendental se muestra como el único ente absoluto, y como método de la " ciencia universal" de la constitución del ser del ente, es también el modo de ser de ese método.
        La dialéctica especulativa de Hegel es el movimiento en el que la " cosa" en cuanto tal, llega a sí misma, a su correspondiente presencia.
     El método de Husserl debe llegar a la " cosa" como tal, llegar a sí misma, a su correspondiente presencia, de una forma definitivamente válida, presentarse ella misma.
        En el intento de poner ante los ojos la  tarea del pensar,  Heidegger se pregunta por lo queda del pensar tras la llamada a la cosa misma.
        El camino del pensar necesita de una  Lichtung capaz de ser atravesada.
Y en ella reside la posibilidad del " aparecer". Lichtung puede interpretarse como el claro, la luz que oculta el pensamiento en el desvelo, el método al que se confía todo pensar bajo la forma de filosofía  que sigue la llamada a la cosa misma.
        Heidegger advierte que la Lichtung imperante en el Ser y la presencia sigue sin pensarse en la filosofía, aún cuando se hablase de ella en sus comienzos.
(Cita el poema de Parménides, donde se nombra el no - ocultamiento. )
         El hombre que reflexiona debe conocer el corazón que no tiembla  del no-ocultamiento. Esto significa que lo nombra con lo más propio, nombra el lugar de silencio que reúne en sí lo único que ofrece el no - ocultamiento. El tranquilo corazón de la Lichtung es el lugar del silencio, en el que se da la posibilidad del acuerdo ente ser y pensar, es decir, entre presencia y recepción.         
         Independientemente de lo que pueda o no ser aprehendido, la presencia como estancia en lo abierto - necesita siempre de la Lichtung ya imperante.
      En la medida en que se entiende " verdad" en el sentido " natural" tradicional, como la concordancia probada ónticamente entre el conocimiento del ente y en la medida en que se la interprete como la certeza del ser sobre el ser, el no-ocultamiento como Lichtung no podrá ser equiparado a verdad.
       Ni en Hegel ni en Husserl la metafísica pregunta por el ser en tanto que ser, es decir, no se plantea la pregunta: ¿ en qué  medida puede darse la  presencia como tal?. El concepto " natural" de verdad, ni siquiera en la filosofía de los griegos se refiere al no-ocultamiento.  Todavía no se ha resuelto de qué manera debe conocerse para que pueda ser accesible al pensar, lo que no necesita ninguna demostración.
         Tal vez hay un pensar más sencillo que el imparable desencadenamiento de la racionalización, y el arrastrar tras de sí de la cibernética. La racionalización científica - técnica que domina la época actual se justifica sorprendentemente cada día por sus efectos todavía imprevisibles.
     El final de la filosofía ¿quiere decir el comienzo de la civilización mundial fundada en el pensamiento europeo occidental?   Este texto es una meditación que se queda en pregunta, y   la pregunta   que sirve como un  camino para la transformación del pensar, obtiene la tarea que consistirá, para Heidegger, en el abandono del pensar anterior, para determinar lo que es la " cosa" del pensar y de esta manera configurar el planteamiento de Ser y Tiempo.

sábado, 18 de junio de 2011

Teatralidad y existencia en Kierkegaard.













A modo de prólogo
 Cuatro años pasaron desde que comencé a leer y a pensar la figura de Kierkegaard. De las lecturas de sus obras traducidas a mi idioma, me queda la danza de los conceptos en la heterogeneidad y la trascendencia.
           El presente escrito, intentará ofrecer una interpretación sobre la relación del escritor con su obra, desde una perspectiva que pregunta por la teatralidad de un personaje filosófico.
      La pregunta de ¿ hasta qué punto el arte de la transformación estética ocupa el lugar de la conciencia kierkegaardiana?, y si éstos modos, corresponden con una ética de interpretación filosófica que lo posiciona en el plano del escritor religioso.
¿ Desde dónde arribar la obra de Kierkegaard?. Si, como dice Karl Jaspers "..todo depende de lo que el lector hace de su comunicación por si mismo en su actuar interno cuando no logra la plenitud como en otros casos mediante una determinada intelección", podemos hablar de una obra de arte, un sistema filosófico o una profecía aceptada por la fe.
             Según Badiou, en la filosofía de Kierkegaard, el relato biográfico forma parte de la demostración filosófica.
                Badiou nos recuerda que en el corazón y la vida de Kierkegaard, hubo un amor con una joven llamada Regina. Dando por hecho que todos conocemos esa relación entre Kierkegaard y Regina, Badiou plantea que para Kierkegaard, sus propias explicaciones a propósito de Regina formaban absolutamente parte de la explicación filosófica. Es ella quien esclarece las contradicciones de la existencia; según Badiou realmente Kierkegaard rompió su noviazgo con Regina, y en ese momento él estaba a la vez culpable y contento, por este motivo para Badiou, toda la dialéctica de la culpa en Kierkegaard proviene de esa experiencia. Por lo tanto para el filósofo francés, Kierkegaard no deja de explicarnos las nociones por las cuales él debió haber debido ser culpable, y a través de ese relato biográfico, se dejan ver las categorías fundamentales de la existencia: la función del amor, la excitación, la repetición, la angustia, la culpabilidad, y en consecuencia la literatura allí, es absolutamente inseparable de la elucidación filosófica.
           Intentaré exponer la figura de Soren Kierkegaard, ofreciendo una interpretación que no será una crítica literaria de la obra de Kierkeegard, así como tampoco será una recopilación de datos biográficos con una contraposición de formas de entender los "conceptos", sino que partiendo de su legado como escritor, de su obra, comenzaremos fijando algunas pautas que guiarán el orden de nuestra búsqueda. En este análisis, me remitiré específicamente a comparar dos de sus obras: las Migajas Filosóficas y Diario de un seductor, bajo la hipótesis de que Kierkegaard, como escritor religioso que ataca al cristianismo haciendo resaltar la figura del salvador y del amor como esencia, es un escritor, un artista, un filósofo - artista, que permanece sin poder traspasar las fronteras de su conciencia, ya que es su propia estructura dramática la que lo condiciona en su escritura filosófica - literaria.
Podemos decir que Kierkegaard fue un filósofo porque propuso para su tiempo, enunciados filosóficos que siguieron un mismo lineamiento ético a través de la estética utilizada en cada una de sus obras.
          Llamaremos teatralidad existencial a esa estética kierkegaardiana pues es su propia conciencia la que crea los personajes que escriben y describen los conflictos universales desde la perspectiva de la trascendencia, como última alternativa para vencer a la muerte.
        Sólo porque conocía profundamente el desarrollo de la Filosofía, le fue posible a Kierkegaard, legarnos sus obras de carácter filosófico.
         Sólo porque fue profundamente cristiano, le fue posible entender la desesperación y la angustia.
             Sólo porque era un hombre enamorado de las pasiones intentó encaminarse hacia el lugar de los tormentos amorosos utilizando la ironía y la palabra.
           Interpretar a Kierkegaard supone recorrer los mecanismos de pensamiento de un hombre atormentado por los pesares del saber, un hombre para el que el arte lo conduce al camino de la repetición. Y allí, en ese inmediato movimiento de la conciencia sobre sí misma, el instante del recuerdo se desvanece en una danza. Es la danza de la muerte. Destino inevitable del ser humano que Kierkegaard asume a través del baile entre conceptos.


TEATRALIDAD Y EXISTENCIA

" En su filosofía del placer, en su estetismo, en su hedonismo, el dato biográfico es solo un punto de partida", siguiendo esta interpretación y para cumplir con la palabra de quién no intentó formar parte de los sistemas filosóficos, podemos hablar de Kierkegaard como escritor religioso, que inspirando su vida por el " sueño de vivir poéticamente" tal como el personaje principal de Diario de un seductor; dotado de una sensibilidad muy desarrollada, consigue retratar su propia existencia.
    Si nuestra búsqueda pasara por la pregunta: ¿ cuáles son los lugares vacíos en los que ejerce su función de autor el escritor que desaparece como hombre y da paso a su obra? o si ¿ forma parte de la obra la vida del autor?, Veríamos que estas cuestiones las ha planteado Foucault y que según este pensador; no existe la " teoría de la obra", ya que tanto la palabra " obra" como la unidad que designa, son probablemente tan problemáticas como la individualidad del autor. Porque la escritura, para Foucault, está por la historia misma que ella hizo posible, sometida a la prueba de olvido y represión.
¿ Podemos entonces, frente a la obra de Kierkegaard, pensar la escritura como ausencia?; Foucault propone hacerlo de otra manera que no sea repetir en términos trascendentales el principio religioso de la tradición, a la vez inalterable y nunca cumplida, y el principio estático de la supervivencia de la obra, de su conservación más allá de la muerte, y de su exceso enigmático con relación al autor. ¿ Cómo lo hacemos técnicamente es nuestra pregunta?, a lo que Foucault respondería diciendo que: " lo que sería necesario hacer, es marcar el espacio así dejado vacío por la desaparición del autor, seguir atentamente la repartición de las lagunas y de las fallas, y acechar los sitios, las funciones libres que esta desaparición hace surgir".
Entonces comencemos con la pregunta por el nombre de autor que es un nombre propio, pero en este caso, no como los otros. Dentro de la singular paradoja en el nombre de autor, preguntamos
¿ Cuál es el secreto de Kierkegaard?.
Si intentamos afirmar que la estructura dramática del artista condiciona su producción literaria, y partiendo de la hipótesis de que para que haya una estructura dramática deben existir a priori, conflictos que funden los sujetos, proponemos pensar el Diario de un seductor como una obra dramática y por lo tanto intentaremos pensar cuales son los conflictos que la fundan y que también se repiten en las Migajas Filosóficas.
        Nuestra interpretación sobre la teatralidad de la existencia en Kierkegaard parte de la premisa que sostiene que antes de la aparición de un sujeto tiene que haber un conflicto, ya que dentro del plano de la experiencia artística es el conflicto lo que funda al sujeto que escribe y piensa poéticamente.
             Develaremos entonces,  cuáles son los conflictos que aparecen en , para entender, no sólo los vínculos entre al autor y su obra sino para dejarnos también seducir por las paradojas de la conciencia Kierkegaardiana. Diario de un seductor
         En Diario de un seductor, un personaje, relata como, de manera casual, abre un cajón en el que encuentra una cantidad de papeles desordenados. En ellos descubre las morbosas alquimias de la seducción intelectual. ¿ Qué es la seducción intelectual?. Podemos decir que seducir a través de la palabra, o utilizar la poesía para arremeter contra los sentimientos de otro.
Sin pensar en nada más que en él mismo y sabiendo que sólo la existencia puede ser tan trágica como el amor, cuando éste no es correspondido, Kierkegaard recrea las secuencias de una historia de amor en la que el protagonista, Juan, deja entrever un fría ironía.
Al entrar, tal como el personaje de Diario de un seductor, a la manera de espías culposos, develando un secreto ajeno, intentaremos pensar la ironía Kierkegaardiana como equiparable a la ironía de Sócrates.
El Diario de un seductor es una compilación de cartas entre Juan y Cordelia, a través de las cuales se desarrolla una trama filosófica - literaria, fechada entre el 4 de abril y el 25 de septiembre.
En la carta correspondiente al 5 de Mayo, leemos:
" ¡ Te espero maldito azar!, ¡ No quiero vencerte con principios, ni con lo que los tontos llamarían carácter, no, yo quiero elevarte a poesía. No quiero ser poeta para otros. ¡ Muéstrate y te poetizaré! Me alimento de la poesía, es mi única comida. ¿ O no me consideras digno?. Así como la bayadera danza en honor de un Dios, yo me he consagrado a tu servicio; ligero, con poca ropa, ágil, desarmado, renuncio a todo. Nada poseo y nada deseo poseer. No amo nada, y nada tengo que perder, pero no por esto me hice más digno de ti, de ti que desde hace mucho tiempo estás cansado de arrancar a los hombres lo que ellos aman, cansado de sus cobardes suspiros, de sus cobardes súplicas. Sorpréndeme, estoy preparado."
Un hombre cuyo único alimento es la poesía se expresa místicamente hacia el azar, entendido como la causa de todos los encuentros.
Es al azar a quien Juan espera. Un hombre que danza al servicio del azar que quita a los hombres los que ellos aman, es un hombre vacío que desea sorprenderse .
La fe en Kierkegaard es una fe que sólo se encuentra con el sujeto que declara su fe en el fundamento, por este motivo el enunciado de la fe sostiene que no es una evidencia ni una creencia, sino una declaración que se impone en el instante de haberla declarado.
En la carta del 15 de Mayo, el azar ha cumplido y el poeta escribe:
" Gracias, buen azar, recibe mi agradecimiento"...

"...Ella era un enigma que poseía enigmáticamente su solución, su secreto, ¿ y que son todos los secretos diplomáticos comparados con él? Un enigma, ¿ y qué hay más bonito en el mundo que la palabra que lo resuelve? ¿ En qué es más significativa y más rica la lengua?. Resolver: contiene un sentido ambiguo, con belleza y fuerza supera todas las posibles combinaciones de palabras. Si el reino del espíritu es un enigma, hasta que el lazo de la lengua no lo haya resuelto, o sea, el mismo enigma, también una jovencita será un enigma. ¡ Gracias azar, buen azar, recibe mi agradecimiento! ..."
El azar ha hecho que Juan se acerque a Cordelia a través de un tercer personaje, Eduardo, quien corteja a Cordelia, mientras Juan se presenta en plan de amigo. La mujer oculta un enigma, que solo será develado por Juan una vez y para siempre, luego de haber hechizado a Cordelia a través de la seducción intelectual. La pregunta es: ¿ en que consiste la seducción intelectual?. Para entender el método que utiliza Juan para seducir intelectualmente a Cordelia, leamos la carta del 7 de Junio:
"... Por regla general, doy la espalda a la mesita de té y fantaseo con la tía, ¿ no es la naturaleza grande y sabia en sus creaciones? ¿ No es la mantequilla un don maravilloso, así como resultado magnífico de naturaleza y arte?. De esta forma la tía no puede oír lo que dicen Eduardo y Cordelia, admitiendo que esos dos se digan algo. Se lo prometí a Eduardo y como siempre, mantengo la palabra. Yo, sin embargo, consigo atrapar todas las sílabas, consigo percibir el menor movimiento. Para mí es muy importante ya que no se puede saber nunca lo que un individuo desesperado puede hacer. Los más cautos y los más tontos son a veces capaces de los intentos más desesperados. Así, aunque no tenga nada que ver con esa pareja aislada, procuro tener controlada a Cordelia, para estar así invisible y continuamente presente entre ella y Eduardo".
Para develar el enigma de la virgen jovencita, Juan decide hacerse invisible, simulando estar en otro lugar pero ocupando también el lugar del otro sin ser él mismo. La relación en la que aparece el amor está fuertemente divida en lo sensual, en el deseo sexual y en el intelectual. El amor aparece aquí en la amistad y en el deseo de que al develar el secreto de la joven; ésta se convierta en hombre para poder seguir manteniendo una relación con Juan, pues para el poeta: "Es la pura virginidad la que designa a la mujer como ser que existe para otro. La virginidad es un estadio de la existencia que mientras exista para sí es una abstracción, y así aparece a los demás"·
Una vez logrado su objetivo: el día 25 de septiembre, Juan culmina su diario: "No me despediré de ella, ya que no hay nada que me moleste más que las lágrimas y las súplicas de las mujeres, que confunden todo y en el fondo no significan nada. Es verdad que la he amado, pero de ahora en adelante ella, ya no puede ocupar mi alma. Si fuera un Dios haría lo que Neptuno hizo con una ninfa, la transformaría en un hombre."
La relación que existe entre los personajes nos hace suponer que si no fuera porque estaba divinamente previsto y sólo Sócrates lo percibió " que entre hombre y hombre estaba prohibido dar a luz", Juan se hubiera enamorado de Eduardo, y no decimos esto, sino teniendo en cuenta las propias palabras de Juan, " y así nos hicimos amigos Eduardo y yo. Un lazo profundo, una amistad auténtica entre nosotros dos, no se había visto otra igual desde la época de Grecia", si entonces, nos remitimos a las Migajas filosóficas, encontramos perfectamente explicada la relación de amistad a la que se refiere Juan.
El amor aparece, en el Diario de un seductor, en la amistad, y en el deseo de que al develar el secreto de la joven; ésta se convierta en hombre para poder seguir manteniendo una relación con Juan.
En las Migajas Filosóficas, estamos frente a un pensador humilde que en primer lugar intenta ofrecer " sólo un folleto", y se compara, en su actividad de escritor epocal, con la imagen de Diógenes haciendo correr un barril a lo largo de la calle, sólo para " hacer algo" mientras los habitantes de Corinto trabajan defendiéndose de la guerra. Con esta imagen, nos encontramos al sencillo escritor que expone sus conceptos advirtiendo a los lectores sobre no idolatrar su imagen, y mucho menos hacer de sus palabras un sistema; entonces nos encontramos en la paradójica situación de leer a quien no escribe, pues toda la filosofía de Kierkegaard se centra en el sistema de la negación de si mismo como otro; por eso se esconde entre seudónimos y es capaz de tomar a broma su propia vida. Con tanta ironía y crueldad como si estuviera hablando de la vida del otro. De Juan o De Climacus.
El secreto de Kierkegaard fue postular que el anonimato trasciende en la teatralidad existencial de la vida del poeta, y que la conciencia de poseer únicamente su propia vida, es el conflicto universal que funda la necesidad de arriesgarla cada vez que se presenta la dificultad.
El arte de la transformación estética ocupa el lugar de la conciencia kierkegaardiana, ética de interpretación frente a la filosofía que lo posiciona en el plano del escritor religioso, que en las Migajas Filosóficas pregunta ¿ hasta qué punto puede aprenderse la verdad?, partiendo de la situación de no saber porqué pregunta esto. Para responder esta cuestión inicial, Kierkegaard parte de la condición de ignorante y suponiendo que la verdad sea una virtud, intentará aprenderla. Entonces aparece la figura de Sócrates, y ¿Por qué Sócrates?. Sócrates sabe que el ser humano busca un saber que llegue a ser verdad, un criterio de verdad, y también sabe que en la búsqueda, la razón choca con lo desconocido, ¿ qué es eso desconocido?, Kierkegaard, propone llamar a eso desconocido, Dios.
Para Kierkegaard, " Sócrates era, al revés de todo, una comadrona examinada por Dios mismo; la obra que llevó a cabo era una empresa divina ( cf. la Apología de Platón) aunque terminó siendo ante los hombres un extraño ( Cf. Teeteto)" .
     Esta búsqueda por aprender la verdad, supone que hay alguien que la aprende y alguien que la enseña, he aquí la relación maestro - discípulo que plantea Kierkegaard. Porque si de lo que se trata es de aprender la verdad, desde la perspectiva socrática, cada hombre es para sí mismo el centro, y el mundo entero se centraliza en él. Ahora, si de lo que se trata es de buscar la verdad, desde la perspectiva Socrática esto es casi imposible, porque para Sócrates, según Kierkegaard, quien busca ha de ser concebido como fuera de la verdad o como no-verdad.

El maestro, como es el caso de Sócrates, actúa como ocasión para que el discípulo recuerde que en realidad ya conocía la verdad, pues el discípulo es la no-verdad. Sócrates fue el maestro que despertando el recuerdo, guió al discípulo a descubrir en sí mismo la no- verdad.
En palabras de Kierkegaard: " Jamás podrá olvidar el discípulo a este maestro, ya que en ese instante se hundiría otra vez en sí mismo, como aquel que, habiendo estado en posesión de la condición, olvidó que existía Dios y cayó en la no libertad" , porque cuando el discípulo se encuentra en la no - verdad y recibe la condición y la verdad, se opera en él un cambio, es un instante y el hombre pasa del no ser - al ser, el instante es un nacimiento en la plenitud del tiempo.
El instante es este efímero momento en el que el discípulo es capaz de comprender que estaba en la no - verdad.
¿ Es posible hablar de una acto de conciencia, cuyo fundamento es que la condición para comprender la verdad es la misma que para poder interrogar sobre ella ? esto se entiende pensando que para Sócrates, quién da al discípulo la condición para comprender la verdad, es el maestro. Otorgando condición y verdad, y privado de juzgar o dar lo esencial al discípulo; será inolvidable para quien se ha hecho consciente de haber nacido en el instante.
Pero el único maestro y salvador para Kierkegaard es Dios; por eso, considera a Sócrates, como un hombre celoso de lo humano, cuya fría ironía, conduce a que su rol de maestro sea esa relación de intercambio en la que maestro y discípulo son ocasiones.
Porque para Kierkegaard, Dios no tiene necesidad de discípulo para comprenderse a sí mismo. ¿ Pero cómo demostrar que este Dios existe?, aquí hay que hacer un salto, saltar la prueba, y encontrar la pasión paradójica de la razón que desea un choque con lo desconocido. La paradoja reduce la razón al absurdo, y el escándalo queda fuera de la paradoja.
Para ejemplificar esto, Kierkegaard introduce nuevamente el amor, y la relación que se produce entre el amado y amante, tomando como fuente el diálogo El Banquete de Platón.
Es en el Banquete donde Sócrates "logra que se despierte la pasión paradójica de la razón que desea el choque", pues elogia a Eros a partir del discurso de una mujer, informa a los hombres del amor a la sabiduría, "(...) convencido intento también persuadir a los demás de que para adquirir esta posesión difícilmente podría uno tomar un colaborador de la naturaleza humana mejor que Eros." El amor ha de dirigirse al discípulo, y su meta será vencerle, porque sólo en el amor se iguala lo diferente.
El choque de la razón con el amor, eso es lo que logra Sócrates, que la razón se detenga, cuando proclama que la verdad está en el interior de cada uno de los hombres. La razón choca con lo desconocido, con lo impensable, con la perturbación causada por el rayo, con la doble naturaleza de Eros, cuyo desconocimiento eterno, deja al maestro indefenso. A partir de que Alcibíades, reconoce en Sócrates a su propio Eros, ofreciéndole un elogio como una plegaria, es posible decir que ese joven que ha muerto junto a las palabras del sabio como las sirenas de Homero al descubrir que su amado se ha entregado para siempre a la sabiduría, es un hombre que sufre. El latir del corazón de Alcibíades es arrastrado por la fría ironía de Sócrates. Pues el maestro comprendió, que estaba divinamente previsto que entre hombre y hombre Eros prohibiera dar a luz, pues dar a luz es lo supremo y sólo le corresponde al dios. Lo que turba el autoconocimiento del hombre es lo desconocido; al igual que el amante, Sócrates es transformado por esta paradoja de la razón, y casi no se reconoce a sí mismo. Pero logra que, en esa relación de intercambio entre maestro y discípulo surja el choque cuando el hombre que sufre - como es el caso de Alcibíades- intente buscar instintivamente una causa de su padecer.
El escándalo de la paradoja en la acción o el feliz choque como la comprensión del amor, es el amor infeliz que tiene fundamento en el amor propio mal entendido, y en el pasivo choque paradójico, cuyo descubrimiento pertenece al escándalo. El escándalo entonces aparece como prueba indirecta de la exactitud de la paradoja.
En las Migajas Filosóficas, Kierkegaard aborda la figura de Sócrates para referirse al hombre que condujo el pensamiento del discípulo hacia la verdad a partir de que éste reconoce que antes, estaba en la no - verdad. Kierkegaard indaga sobre el instante en que sucede esa transformación en el pensamiento, pregunta por el instante en que se pasa de la no - verdad a la verdad. Nuestra pregunta, luego de la lectura de estas obras es si ¿ es el amor, la esencia del instante? , ya que tampoco en Diario de un seductor los personajes de Kierkegaard dejan de tener similitudes con la figura de Sócrates, y con la relación de éste con sus discípulos. Nos atrevemos a preguntar si ¿ es la filosofía de Kierkegaard una hermenéutica del amor?. Porque la heremenútica es, siguiendo a Lacan: " leer en la serie de mutaciones del hombre el progreso de los signos con los que constituye su historia". Y siguiendo entonces la visión del biógrafo o del historiador, podemos hablar de un hombre irónico y frío, podemos decir que la teatralidad en Kierkegaard se funda en las constantes contradicciones que se presentan en sus obras.

                                                                        Rosario, 2000

                          
                                                                                      


lunes, 13 de junio de 2011

Nietzsche. Justificación de la Filosofia en la Genealogía de la Moral.

              Arquitectura temporal del pensamiento artista que despierta en el hombre. Empujando su paso hacia el laberinto; guiando su visión hacia la naturaleza, sus oídos a la música, su espíritu hacia el arte. Buscando la genealogía del pensamiento que condena, a través de un análisis literario - filosófico sobre el origen de los conceptos que han determinado el obrar humano, Nietzsche escribe, La Genealogía de la Moral. Ésta es, según Sánchez Pascual, la obra más fría y cruel de Friedrich Nietzsche. 
        ¿ Podemos pensarla como la obra más desesperanzada, como una persuasión directa para que los espíritus libres puedan establecer contactos infinitos a través del arte ?
              El Prólogo comienza con la afirmación,
" Nosotros los que conocemos somos desconocidos para nosotros mismos" y sugiere un fundamento para esta cuestión, y éste reside en el hecho de que " no nos hemos buscado nunca".
            Será él, Nietzsche, quien deberá buscar la procedencia de nuestros prejuicios morales, de los sentimientos morales, del valor de la moral; entonces desenmascara los métodos, y compone una filosofía sin principios de moralidad cristiana, para que al sujeto, alienado en si mismo, pendiente de su propia voluntad y de su propio pensamiento, le sea posible descifrar, el mecanismo de la existencia. Nietzsche denuncia activamente el uso que de los principios filosóficos se hizo, para dominar intelectualmente a los hombres, denuncia los males de la fe, a la vez que pregona que todas las ciencias dependen de este elemento.
         Según Deleuze, ha sido mal planteado el problema de las relaciones de Nietzsche con la ciencia.
          Gracias al desarrollo de la hermeneútica, esta relación puede pensarse desde todos los planos, sin embargo, cualquiera sea el motivo de su " manía científica de buscar compensaciones, el utilitarismo y el igualitarismo propiamente científicos", para Nietzsche, la ciencia apunta a reemplazar a la moral, y tal como dice Deleuze, " hay que reconocer que la moral ha reemplazado a la religión como dogma y que la ciencia tiende cada vez más a reemplazar a la moral. .
          La identidad lógica, la igualdad matemática, el equilibrio físico, son los tres principios a los que se opone en su crítica a la ciencia; para Nietzsche, la verdadera teoría de la fuerza no puede ser producto de un fallo científico.
           La crítica nitzscheana a la ciencia moderna como ciencia en si misma, que no puede dar una respuesta que se contradiga a si misma y admitir la
" metáfora "como medio para el conocimiento de la verdad, no deja de ser parte de una justificación de la filosofía. Esta relación no sólo toma vigor en Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, sino también en La Genealogía de la moral, donde según Deleuze se da una doble lucha . Por un lado, contra aquellos que excluyen de la crítica los valores haciendo un repertorio de los valores existentes, criticando las cosas en nombre de valores ya pactados: " los obreros de la filosofía" Kant y Schopenhauer". Y por otro lado contra los que pretenden hacer derivar los valores de simples hechos, de pretendidos hechos objetivos: los utilitaristas, los sabios.
            Nietzsche, instaura un modo de pensar y de escribir filosofía, y éste nuevo modo, que él pretende sea también superado, es la justificación teórica de todo su sistema. Las herramientas tomadas de la psicología le permiten pensar el intelecto humano como una ciénaga, y al hombre, como un animal, al que es posible educar, amoldar y del que es posible predecir un destino.
            El hombre para quien la vida humana es un "drama dionisíaco del destino del alma", no habla de un Dios sino de un "eterno autor de la comedia de nuestra existencia". Su tarea en tanto que filósofo, es otorgar una crítica del valor de la verdad, y exigir que el valor de la verdad sea puesto en entredicho alguna vez por vía experimental.. Según Deleuze, Nietzsche espera muchas cosas de su concepción de la filosofía: " una nueva organización de la filosofía, una determinación de los valores del futuro", porque la filosofía que él justifica, zambullida en el elemento indiferente " de lo que vale en sí o de lo que vale para todos", propone una nueva tarea para el filósofo, Nitzsche considera al filósofo como " un hombre que experimenta, ve, oye, sospecha, espera y sueña constantemente cosas extraordinarias, que se siente impresionado por sus propios pensamientos, como si éstos vinieran de afuera, de arriba abajo, como por una especie de acontecimiento , como rayos que él sólo puede sufrir, porque quizá él mismo es una tempestad, siempre preñada de nuevos rayos; un hombre fatal alrededor de quien rueda, ruge, estalla siempre algo de inquietante. Un filósofo es un ser que muchas veces huye de si mismo, muchas veces tiene miedo de sí mismo..., pero que es demasiado curioso para " no volver siempre sobre sí mismo". - ¡ Un geneaólogo! , - dirá Deleuze.
         Es en La Genealogía de la Moral , donde Nietzsche trata del resentimiento, de la mala conciencia, y del ideal ascético, como formas del nihilismo, o sea, formas de darle valor a la nada a través de la negación. Nitzsche cree que después de Kant, la crítica se ha convertido en un arte por el que el espíritu, la conciencia de sí mismo, el propio crítico se apropian de las cosas y de las ideas. " Cuando dejamos de obedecer a Dios, al Estado, a nuestros padres, aparece la razón que nos persuade a seguir siendo dóciles, porque nos dice: quien manda eres tú.".     
         Para Nietzsche, el artista, selecciona, corrige y duplica la apariencia, que ya no significa la negación de lo real en el mundo, sino invenciones de nuevas posibilidades de vida, búsqueda de conocimientos a través de la voluntad del engaño.
       Y en esto consiste, según Deleuze, el segundo principio del arte, " el poder de lo falso debe ser llevado hasta su voluntad de engañar, voluntad artística única capaz de rivalizar con el ideal ascético y de oponerse con éxito a ese ideal".
 
 
 
 
 
 
 
 
 

miércoles, 1 de junio de 2011

Nietzsche y Foucault.


              Pocos pensadores franceses han sido tan influenciados por Nietzsche como Foucault, pues, desde una perspectiva filosófica es imposible reinterpretarlo sin recurrir a Nietzsche.
      Foucault ha hecho chirriar a Nietzsche, lo ha deformado, hecho gritar y esa única marca de reconocimiento, forma parte de la estrategia en la que se instauran las piezas de un filósofo del acontecimiento, de lo que sucede en su presente, y en este sentido, su papel como filósofo al igual que el de Nietzsche en su tiempo, fue el de diagnosticar los procesos y relaciones de poder y de fuerzas que atraviesan al hombre y lo constituyen como tal.
      Múltiples paralelismos entre ambos pueden ser establecidos; considerar al cuerpo como la figura central en donde se inscriben las relaciones de fuerzas, o considerar las relaciones belicosas de los hombres como trasfondo para comprender los avatares políticos de la historia. Por solo mencionar algunas de las huellas indelebles del pensador alemán en el filósofo del poder que más ha influido en la problemática política del pasado siglo XX.
            En esta oportunidad, nuestra tarea será la de pensar en Foucault como aquel que enfrentó el desafío nietzscheano de pensar la verdad en su sentido extramoral y cuestionó acerca del valor de esa verdad. Se preguntó cuál es el valor que se le asigna a los discursos de verdad en las sociedades occidentales.
       Sobre el cuerpo dolido de occidente reflexionaron, con metodologías distintas, tanto Nietzsche como Foucault, el uno a partir de sus propias intuiciones, hundimiento y una aguda mirada psicologista sobre el hombre como especie heterogénea, el otro, desde la sublevación de los saberes sometidos, el saber erudito de los archivos polvorientos y en los saberes populares, el saber de la gente misma, ambos sometidos por la ciencia, por eso su movimiento genealogista parte de la deconstrucciòn de la unidad del saber científico.
        Nuestra propuesta consiste en analizar algunos puntos de Sobre verdad y mentira en sentido extramoral y de la Genealogía de la moral.
        Estos escritos que pertenecen a distintos periodos de la escritura nietzscheana, seràn reinterpretados a partir de algunos interrogantes que retoma Foucault, ¿cuál es el valor del conocimiento para el hombre?, ¿por qué una ciencia sobre el hombre?, estas cuestiones, son, entre otras, motores de la búsqueda foucaultiana, inspirada en los motivos por los que el sujeto es reenviado a dominios de saber.
         Sobre verdad y mentira en sentido extramoral Nietzsche enuncia que la sociedad establece al hombre un compromiso para existir, y es la mentira la que los vincula, debido a que el intelecto, que según Nietzsche ha sido añadido al hombre en la lucha por la existencia, desarrolla sus fuerzas principales fingiendo.
           El hombre desea existir en sociedad, aún desconociendo de donde procede el impulso hacia la verdad, y no es sino a través del compromiso de mentir de acuerdo a una convención firme, como el hombre, amnésico de su situación, designa y construye conceptos.
              Preguntarse por el sentido de la verdad, por la construcción de los conceptos con los que trabaja la ciencia, es también cuestionar acerca de los discursos que generan efectos de verdad.
             En este sentido, desde el punto de vista foucaultiano, podemos decir, que para vivir en sociedad el hombre necesita un régimen de verdad, producir y administrar la verdad, teniendo en cuenta que múltiples relaciones de poder atraviesan a la sociedad, y que éstas no pueden ejercerse sin una producción, acumulación y funcionamiento de los discursos de verdad.
            De esto se desprende que la interrogación de Foucault, no yace en la verdad o falsedad de los discursos, sino que al igual que Nietzsche, se pregunta por el valor o utilidad de los discursos para el hombre que necesita vivir gregariamente.
          Sobre verdad y mentira en sentido extramoral   Foucault encuentra en Nietzsche un tipo de discurso que hace el análisis histórico de la formación misma del sujeto que no admite la pre –existencia de un sujeto de conocimiento, en este sentido, el filósofo francés se enfila dentro de la tradición que deconstruye la unidad del sujeto cartesiano que se anclaba en la continuidad entre el deseo y el conocer, el instinto y el saber, el deseo y la verdad.
             Es en este sentido, en el que Foucault utiliza el texto que hemos analizado, ya que considera que Sobre verdad y mentira, rompe con la tradición filosófica más antigua y arraigada de occidente.
           Tomando el conocimiento como una invención, Foucault sostiene que para acercarse al conocimiento en su invención, debemos hacerlo "como políticos", o sea, se debe comprender en primer lugar cuales son las relaciones de lucha y de poder que están en el "origen" del surgimiento del conocimiento mismo.
             Solamente si se comprenden las relaciones de fuerza y dominación de los hombres entre sí, nos es posible husmear en aquellas factorías de ideales en las que se crean las verdades del hombre, esto nos proyecta hacia una historia política del conocimiento.
        En este planteo del conocimiento en su vertiente mas política, Foucault se preguntará entonces, ¿por qué es necesario un saber sobre la sexualidad, la locura o el sujeto criminal y no, qué hay de verdad o de falsedad en esos discursos?, apartándose de la antinomia entre la verdad y falsedad, Foucault cuestiona sobre los efectos que tiene la verdad.
         Los discursos que generan efectos de verdad, posesionados en el sentido nietzscheano, no serán correspondencia entre discurso y realidad sino preguntas sobre el valor o utilidad de la verdad.
              ¿Cómo construirle una memoria al animal hombre?, pregunta Nietzsche en La genealogía de la moral, si el hombre, que no sabe nada de si mismo, "descansa sobre la crueldad, la codicia, la insaciabilidad, el asesinato, en la indiferencia de su ignorancia" , y allí se inscribe también la idea foucaultiana de analizar el despliegue de los dispositivos disciplinarios para reconstruir la genealogía del alma moderna. , nos lega la pregunta por el valor de la verdad y no por la verdad misma, y es allí donde el filósofo francés inserta su obra en la perspectiva nietszchena preguntando por el valor de la verdad en los dominios de saber que inscriben al sujeto como objeto de conocimiento. , es, de las obras del primer periodo de Nietzsche, las que más claramente expone el problema de la verdad.
                La genealogía, para Foucault, no pretende remontar el tiempo para establecer una gran continuidad por encima de la dispersión del olvido. Su objetivo no es mostrar que el pasado está todavía ahí bien vivo en el presente, animándolo en secreto después de haber impuesto en todas las etapas del recorrido una forma dibujada desde el comienzo. Para Foucault, la genealogía, hace aparecer, en el teatro de los procedimientos, la historia de las morales, de los conceptos metafísicos, y no tiene como finalidad reconstruir las raíces de las identidades sino disiparlas.
            Foucault plantea que la genealogía tiene que servir para la deconstrucciòn del discurso científico, es decir, debe establecer discontinuidades allí donde se cree que hay una unidad en el saber. Al definir a la genealogía como anticiencia, libera un combate contra los efectos de poder propios de un discurso considerado como científico, es decir, que el saber adquiere un rasgo de combate, de lucha, de enfrentamiento, ya que no es posible hablar del saber como de "algo en si", sino que en su reinterpretación de la crítica de Nietzsche al concepto de verdad tradicional, o sea a la correspondencia entre nuestro pensamiento (logos) y una realidad en si de las cosas,        Foucault propone el término: efecto de verdad .
        Con respecto a la utilidad del conocimiento en los ámbitos en los que se desenvuelve el ser humano, ese mismo interrogante está planteado en la genealogía de la moral, cuando la pregunta pasa por el hombre convertido en objeto de dominación.
        En este sentido, nuestra interpretación nos conduce a afirmar que en Nietzsche, el hombre ejerce su dominio sobre el animal hombre, por una voluntad de poder, y en Foucault el ejercicio de poder produce al sujeto mismo a través de reinsertarlo dentro de los mecanismos disciplinarios que surgen paralelamente a la sociedad capitalista.
         Foucault inscribe la crítica de Nietzsche al saber que se pretende científico, en los dominios en los que el objeto a conocer es el sujeto, y los discursos que de allí surgen no pueden ser considerados en si mismos ni como verdaderos ni falsos, dichos discursos no pueden ser calificados de otra manera más que como generadores de efectos de verdad.
     En una entrevista, refiriéndose a la influencia de Nietzsche en el pensamiento contemporáneo, Foucault declara que si hubiese sido pretencioso hubiese llamado a su proyecto genealogía de la moral. Luego considera a Nietzsche como el filósofo del poder que ha llegado a pensar esta categoría sin encerrarse en el interior de una teoría política para hacerlo.
          En Defender la Sociedad, Foucault pregunta al referirse a las investigaciones que desarrollarà en el Collage de France, ¿qué es el poder?, y propone dos hipótesis para responderla, la primera se refiere al esquema economicista, en la cual el mecanismo por el cual funcionaría el poder sería la represión, y la segunda: el enfrentamiento belicoso de las fuerzas, según la cual el poder es entendido en sentido de dominación y no de represión. Aquí se marca la profunda diferencia que va a sostener Foucault con respecto al marxismo y al psicoanálisis.
        Los discursos morales también funcionan en la sociedad como discursos de verdad, en el sentido de que son discursos que regulan normativamente los comportamientos de los hombres en sus relaciones con los demás, y con si mismos. En este sentido lo que llamamos discursos morales o moralizantes y discursos científicos no diferirían demasiado.
       Ambos poseen su historia, sus condiciones de surgimiento, y conllevan determinados efectos de verdad, en rigor, efectos considerados como "un decir verdadero".
         Según nuestra interpretación, Foucault habla de los juegos de verdad en los que el propio sujeto se plantea como objeto de saber posible; juegos diversos de verdad en los que el ser humano ha llegado a ser objeto de conocimiento.
          Nietzsche cree que el hombre necesita de la verdad para constituirse como tal, y lo que Foucault retoma tanto de Sobre verdad y mentira en sentido extramoral como de la Genealogía de la moral es la idea de la reticulaciòn de cada pueblo sobre la verdad, no de manera arquetípica y eterna, sino en el modo en que históricamente el sujeto se constituye en esa verdad. En este sentido, toma como regla de método eludir tanto como sea posible, para interrogar en su constitución histórica a los universales antropológicos.
        En cada sociedad existen construcciones y cielos conceptuales, y tanto Nietzsche como Foucault intentan mostrar el origen humano de esas formas.
         Si bien en La genealogía de la moral, la voluntad, como esencia de la vida, como artista que da formas, es quien establece poder sobre el cuerpo, Foucault sostiene que es en el cuerpo donde se reinscriben las relaciones de fuerza, porque no hay nada mas material que el ejercicio de poder, para él, el cuerpo, es superficie de inscripción de los sucesos, mientras que el lenguaje los marca, y la genealogía como análisis de la procedencia, encargándose de la disociación del " Yo", tiene como misión mostrar al cuerpo como impregnado de historia y a la historia como destructora del cuerpo.
          Como conclusión podemos decir, siguiendo a Foucault: el problema "no es cambiar la conciencia" de la gente o lo que tiene en la cabeza, sino el régimen polìtico, económico, institucional del poder de la verdad.
          Tanto en Foucault como en Nietzsche, de lo que se trata es de liberar la verdad de todo sistema de poder.
 
 

 
Bibliografía
Foucault, M., Microfìsica del poder, Ediciones de la Piqueta, Tercera edición 1992, Madrid.
Foucault, M., La verdad y las formas jurídicas, Editorial Gedisa, Junio 2003, Barcelona.
Foucault, M., Obras esenciales, volumen III, Estética, ética y hermenéutica, Ediciones Paidòs, 1999, Barcelona
Foucault, M, Defender la sociedad, Fondo de Cultura Económica, 2001, Argentina.
Nietzsche, F., Sobre Verdad y Mentira en sentido Extramoral
Nietzsche, F., Genealogía de la Moral, Editorial Alianza, 1994, Madrid.


     



martes, 24 de mayo de 2011

La muerte del arte en la ontología del lenguaje heideggeriano.


                        Sobre porque se necesitan filósofos – artistas.

 
               En el vasto imperio de lo bello, Hegel encuentra el objeto de la estética, cuyo dominio es lo bello en el arte, pero: ¿ Qué es la estética?, ¿ el análisis de la belleza que resulta del arte ?, podría tratarse de eso.           El libro Arte y poesía es el único espacio en el que Heidegger reflexiona sobre el problema de la estética. " El origen de la obra de arte", publicado en el año 1952, nos devela la imagen de un pensador, lanzado ya en la investigación sobre el sentido del ser. En este texto, el filósofo alemán intenta analizar qué es el arte y en qué consiste una obra de arte.
         Para Heidegger, la estética, comprometida con el pensamiento metafísico, sólo ofrece una teoría de la sensibilidad y una referencia fundante a la vivencia, por esto tematiza directamente la obra de arte, apartando la vivencia.
         Heidegger escribe sobre arte y poesía desde una estética ontológica; ya que considera que la estética es una reflexión cuyo sentido está comprometido con la entera tradición metafísica de Occidente . Lo que se pone en juego, no es solo la verdad del ente, sino la del ser, el acontecimiento artístico produce una metáfora ontológica en la medida en que entrega a la percepción la actualización de un dinamismo característico del tiempo del ser.
         Heidegger hablará del origen de la obra de arte, diciendo que origen significa aquello de donde una cosa procede. Indaga el origen de la obra de arte interrogando por la fuente de su esencia. Para Heidegger, el artista, es artista por medio de la obra, o sea, es la obra lo que hace que el artista resalte como maestro del arte. Según el razonamiento heideggeriano, el artista es el origen de la obra, y la obra es el origen del artista, de esto se deduce que el artista y la obra deben su nombre al arte. Ahora bien, ¿ Puede el arte ser un origen?, ¿ Dónde y cómo hay arte?. Si lo único que es real en el arte son las obras y los artistas; y el arte está en la obra de arte, es válida la pregunta ¿ qué es y cómo es una obra de arte?. Para Heidegger, todas las obras tienen carácter de cosa, cuya caracterización se mueve en el marco de la alegoría y el símbolo. Pero, ¿ Qué es la cosa en tanto que cosa?, para conocer la cosidad de la cosa, habrá que experimentar lo cósico de la cosa, o sea, no solo la cosa en sí, y las cosas que aparecen, sino todo ente que es en general, y que en el lenguaje filosóficos llaman una cosa.
        Según esta significación la obra de arte es una cosa en tanto que es un ente. Heidegger afirma con seguridad que « Las últimas cosas son la muerte y el juicio final », pero que el hombre no es una cosa, porque «la cosa es, como todos creen, aquello en torno a lo cual se han reunido las propiedades.» Con el devenir de la filosofía, el hombre ha logrado transportar su manera de concebir la cosa a la enunciación de la estructura de la cosa, entonces la pregunta del filósofo es: ¿qué tiene que hacer un sentimiento, por seguro que sea, con la determinación de la esencia de la cosa cuando sólo el pensamiento puede tener la palabra?, ¡ he aquí la labor de la metafísica!, ¿ cómo distinguir aquello que da a la cosa su permanencia y sustancialidad y que al mismo tiempo es la causa de la forma con que nos apremian sensiblemente lo coloreado, sonoro, duro? Heidegger dirá que es posible distinguir lo material de la cosa, o sea la determinación de la cosa, ya que es una materia en la que ya está puesta la forma, y que «La distinción de materia y forma en los más diversos modos, es nada menos que el esquema conceptual para toda teoría del arte y toda estética Partiendo del fracasado intento de concebir lo cósico de la obra con ayuda de los conceptos de cosa acostumbrados que han forzado a la obra a entrar en un preconcepto que ha obstruido el acceso al ser obra de la obra, y «tomando como punto de partida la obra", el pensar heideggeriano se desvía de concepciones habituales, en la medida en que su indagación se propone desbordar los límites de todo lo que es "objetivo" como " subjetivo ". Heidegger piensa que la vivencia es considerada degradación del ser, aunque la filosofía del arte fundada en la vivencia y definida como estética ya esté presente en el pensamiento griego con Platón y Aristóteles; Heidegger intenta encontrar un nuevo problema: crear el problema de discernir qué es una obra de arte en su " ser- ahí" e intentar reflexionar sobre su esencia, ya que es en la inmediatez de la percepción, donde la obra se presenta como cosa. Entonces, la obra de arte, imponiendo su pertenencia a la naturaleza, no se limita a abrir un horizonte epocal, sino que exige tomar conciencia de una significación que pretende ocultarse forzando el misterio con la tierra, solo así se obtiene la apertura al mundo. « Forma y contenido, son conceptos vulgares bajo los cuales se puede poner todo. Si se subordina la forma a lo racional, y la materia a lo irracional, si se toma lo racional como lógico y lo irracional como lo ilógico; si se acopla el par de conceptos forma - materia con la relación sujeto - objeto, entonces la representación dispone de una mecánica conceptual irresistible ». Pero no puede dudar Heidegger de que hay algo más, hay un evento del ser que se promueve en la creación artística, y la tierra o la materia actúan solo como "principios activos " de formatividad artística. Heidegger se propone encontrar el origen de una obra a partir de los materiales que la constituyen. Por este motivo debemos volver al ente mismo para pensar en su ser. Este esfuerzo del pensamiento en separar las partes de la materia, tiene un contorno especial, en el que da forma a una distribución de la materia y predetermina en cada caso, la elección y la clase de materia; teniendo en cuenta que el ente, que está subordinado a esta entidad, es siempre el producto de una confección; el producto es confeccionado como un útil para algo.        
             Por consecuencia, la materia y la forma, están naturalizadas en la esencia del útil. Este nombre designa únicamente lo producido para el uso y el consumo, pero debido a que materia y forma, en ningún caso son determinaciones originales de la cosidad de la mera cosa, no es lícito pensar a la obra entre las meras cosas. La cosa poco aparente se sustrae al pensamiento del modo más obstinado, mientras Heidegger pregunta ¿Debería pertenecer a la esencia de la cosa, esta reticencia, este ser que tiende a no ser nada y que descansa en sí?, ¿Cómo experimentar lo que en verdad es útil?. Y entonces responde que el ser del útil consiste en servir para algo, pero este mismo servir para algo descansa en la plenitud de un más esencial ser del útil. Lo llamaremos "ser de confianza", dice el filósofo; ya que solo el mero servir para algo sigue siendo ahora visible y suscita la apariencia de que el origen del útil está en el mero confeccionarlo, imprimiendo a un material una forma. Sin embargo, este útil viene, en su auténtico ser de más lejos: materia, forma y distribución de ambos, son ellos mismo de un origen más hondo. La confianza del reposo del útil que reposa en sí, es el ser del útil, y en este ser vemos por primera vez lo que en verdad es el útil. Pero aún no sabemos nada de lo cósico de la cosa, se lamenta Heidegger y mucho menos sabemos aún lo que buscamos; a lo que tiende la obra de arte, en el sentido de la obra de arte. Hallamos el ser del útil, afirma, pero no se conforma con esta definición para explicar el arte. A la hora de buscar una definición del arte, Deleuze y Guattari dicen: «Composición, composición, ésa es la única definición del arte. La composición es estética, y lo que no está compuesto no es una obra de arte. No hay que confundir sin embargo la composición técnica, el trabajo manual del material que implica a menudo una intervención de la ciencia ( matemática, física, química, anatomía), con la composición estética, que es el trabajo de la sensación". Este pensamiento contemporáneo lleva a creer que es posible que los acontecimientos que surgen de los conceptos filosóficos se nutran de sensaciones artísticas para evitar que la ciencia siga construyendo estados de cosas y funciones. Es posible crear desde el pensamiento, pero creemos que es mejor hacerlo desde el espíritu. Preguntar por un origen, por el origen de una obra de arte, supone pensar en un comienzo. Pensar que el arte tiene un origen y que es ése el lugar de la obra, es pensar que si no hay obra que funda el arte, no hay arte. Y el arte , es algo más que una obra que perdura gracias a la conservación de los materiales que la forman. Cuando se habla de arte, se está hablando de espíritu. ¿ Cómo explicaría Heidegger el origen de la obra musical?, seguramente despedazando una partitura en soles, faes y mies, buscando la faiedad del fa en el resonar de los violines, buscando la dominidad del do en las proximidad de los soles. Esta manera de arribar la pregunta por el origen del arte y de la obra de arte, evidencia de manera implícita, lo difícil que resulta «...separar el pensamiento de Heidegger del lenguaje en el que se expresa, y él mismo lo sabía: orgulloso como estaba de la naturaleza filosófica del propio alemán. ».
         Retomando a Heidegger podemos decir que origen significa a la pregunta por la esencia, lo que hace Heidegger no es otra cosa sino preguntar por la esencia de la representación habitual de la actividad del artista y su medio. Es como si el hombre pudiera decir: junto esta tela roja con esta tela negra, cubro una ventana con ella, pongo una planta y un cuadro adelante, tomo una fotografía y ya está: cree una obra de arte, soy un artista. Es como si un hombre tuviera el poder de crear la tormenta, de crear los rayos; desnudo en el interior de su conciencia, el artista no sabe que lo que crea es arte, por eso el arte es mágico; el artista desconoce el fin del útil, crea desde la nada su propio cosmos, por eso los artistas se alejan de las muchedumbres, y prefieren la tranquilidad de las ciudades con naturaleza, porque extraen de ella, la fuerza que guía al espíritu para unir colores en una tela e imaginar ríos verdes con flores flotando en sus aguas y puentes colgantes que los atraviesan. Pero en Heidegger se confiere un poder inmenso al lenguaje, queda, cómo dice Eco «decidir qué dicen los poetas cuando intuyen lo que queda», Heidegger oscilará entre la estética que afirma que ha sido la poesía la que ayudó a intuir al poeta, y la estética que permite pensar en la intuición de la poesía interrogando por la fuente de su esencia. Y en esta oscilación que presenta el lenguaje, en este vaivén de proposiciones metafísicas, el filósofo, alejado de la realidad de su época, ha dejado el legado de su filosofía transformado en pregunta infinita.                  Esta manera de abordar el arte es posible solo si disponemos de paciencia para sumergirnos en un lenguaje óntico – ontológico que intenta demarcar el horizonte al que ha sido arrojada la conciencia humana de ser para la muerte. Es tarea del arte expresar el sentimiento de la nada que nos arroja, y es tarea del artista ser consciente de estar arrojado en la bella nada. Ya decía Hegel " En nuestros tiempos, el pensamiento ha superado a las bellas artes. En nuestros juicios y nuestros actos, nos dejamos guiar por principios abstractos y reglas generales. El artista mismo no puede liberarse de este influjo que domina sus inspiraciones, ni abstraerse del mundo en que vive, y hacerse un retiro que le permita resucitar el arte en su sencillez primitiva." 
              Nuestra intención no es responderlas, porque apuntamos a que la experiencia de la filosofía no debe consistir en hablar de arte, de la misma manera que podríamos hablar del concepto cosa o del concepto árbol. Tomamos la pregunta como afirmación, « ¿ Es todavía el arte una manera esencial y necesaria en que acontece la verdad decisiva para nuestra existencia histórica o ya no lo es? », y luego preguntamos: ¿ es posible pensar que existe un concepto metafísico que alcance la esencia del arte?, Heidegger, está convencido de que las obras deben hacerse accesibles al goce artístico público e individual, para que los lugares oficiales tomen a su cargo el cuidado y la conservación de las obras.
                        Habrá conocedores y árbitros del arte para que se ocupen de ellas, ya que el comercio artístico se preocupa por el mercado y la investigación de la historia del arte convierte a las obras en objeto de una ciencia; el filósofo alemán, cuestiona el lugar que ocupa la obra de arte en esta relación, y duda de si el arte es esencialmente decisivo para nuestra existencia histórica. El filósofo intenta buscar las causas, pero sus causas son ontológicas, y se ligan una concepción meramente ontológica sobre el origen de la esencia de la verdad.
                 En la época histórica, tras la cual se ha perdido la conciencia del espíritu dentro de sí; durante la época crítica que pone en juego el devenir del hombre en el mundo, la función del arte será elevarse por sobre la realidad, desde la pureza del sí mismo. La filosofía deberá ofrecer la sustancia ética, luchar con la esencia no configurada para elevarse también por sobre la realidad; ya que el origen del arte está en el espíritu ético o espíritu verdadero que posee conciencia de ser esencia absoluta y elige un cuerpo como receptáculo para su dolor; el artista, que escribe, compone, pinta, esculpe, actúa: expresa el retorno desde su verdad al puro saber de sí mismo y crea. Pero crea desde su condición humana, desde su propia terrenalidad situada en el aquí y ahora de un presente histórico, inconmensurablemente continuo y paralelo para el espíritu, pero transitoriamente recto para el hombre. A través del arte se hace visible la conciencia de los pueblos oprimidos y de los pueblo soberanos. El origen del arte no es otro sino la luz y la época en la que el artista acepta ser iluminado por esta esencia migratoriamente eterna que retorna según ciclos.
          Creemos que la filosofía contemporánea ha dejado de ser arte, a partir del segmento duradero en el que el filósofo intentó marcar con metáforas ontológicas, la diferencia entre una obra de arte y un útil. Sin embargo, porque la pasión filosófica conduce nuestro pensamiento, con la urgente necesidad de plantear que la filosofía y el arte marcan la realidad de la época, en ésta, la etapa en la que la conquista humana, ha superado el devenir; desde las cenizas de una generación atrofiada, cuestionamos el lugar que ocupa la problemática artística contemporánea que ya no encuentra arte sino marketing, y nos atrevemos a postular a Heidegger como una de las causas intelectuales que guía la construcción de una filosofía que postula la muerte del arte, no porque lo sagrado se haya retirado del arte, sino porque la ciencia ha sustituido el poder antes otorgado a los dioses, y el hombre ya sin ley divina que lo reprenda, perdido en los laberintos de su propia conciencia cósmica interpreta en un tiempo diferente al tiempo en el que crea.
   Sólo el artista tiene el don de atravesar tiempos y lugares extraños a sí mismo, sólo a los filósofos del futuro les será lícito experimentar todo y por eso, son necesarios filósofos tales.  
 
 
 
Bibliografía.
  • G. Deleuze - F Guattari, ¿ Qué es Filosofía?, Editorial Anagrama, Barcelona 1997.




  • U. Eco; Kant y el Ornitorrinco. Editorial Lumen 1999.




  • G. W. F Hegel, Fenomenología del Espíritu, Fondo de Cultura económica, México 1992.




  • M. Heidegger, Arte y Poesía, Fondo de Cultura económica, México 1988.




  • F. Nietzsche, Más allá del Bien y del Mal, Editorial Alianza, Madrid 1994.




  • R. M Ravera, Cuestiones de Estética, Ed. Correo del Arte, Buenos Aires, 1979.


    • viernes, 6 de mayo de 2011

      Política y teatro de operaciones en el pensamiento de Perón.




                                  Un ensayo Filosófico.
           
           
          Palabras preliminares.
                    Debido a las advertencias sobre el modo de abordar el pensamiento y la acción de Juan Domingo Perón, y coincidiendo con el profesor Gianni en que " Las enconadas pasiones de la patria impiden el abordaje sereno no sólo de la persona Perón sino también de la letra Perón",(1) es que proponemos esta interpretación que tomará como punto de referencia la pregunta : ¿ en cuánto una teoría puede orientar la vida de los pueblos?, para conducirnos al harto reiterado intento de descifrar las claves de la Nación, leyendo a Perón.
                    A la luz de teorías que alumbren una comprensión del aquí y ahora de nuestro presente histórico, nos parece apropiado re - pensar, el pragmatismo de Perón.
                   Dentro del ámbito de la filosofía, no sólo la política actúa como dimensión práctica de las disciplinas teóricas, sino que también el teatro cumple esa función, y postulamos que la única diferencia que reside entre la política y el teatro, (entendidas como dimensiones prácticas de disciplinas teóricas), yace en el hecho de que la política, aparece como continuación de la guerra por otros medios, y el teatro como afirmación de la paz y del equilibrio armónico entre los pueblos.
           
           
          Política y Teatro de operaciones en el pensamiento de Perón.
                 El ideal de Perón y de su doctrina justicialista, era que la Nación Argentina, sea un gran conjunto; un cuerpo cuyo órgano de concepción será el Estado, el órgano de ejecución, el gobierno; y el pueblo, el elemento de la acción.
                Para que este cuerpo tenga órganos, primero deberá existir la semilla que lo funde, para que estas partes den vida y movimiento al cuerpo, que es la Nación Argentina, el pueblo, deberá estar organizado. Entonces la doctrina, cuando es aceptada por el pueblo, actúa como germen que procura el crecimiento del cuerpo hacia la armonía, el equilibrio, y la coordinación; de esta manera, el pueblo, encontrará su compensación en la ejecución de la misión común.
                     Este ideal requiere formar hombres capacitados para conducir al pueblo hacia la subordinación ajustada y absoluta del Estado al gobierno, conductores, que guían la colaboración y cooperación inteligente de las distintas fuerzas del pueblo con el gobierno y las instituciones estatales.
               El sueño de Perón era la organización, porque entiende que el cometido del Estado Moderno, no podrá llevarse adelante sin ella.
                Para ello entonces funda la Escuela Superior Peronista, de cuyas clases, que él mismo dictó, surge el libro Conducción Política. Es aquí, donde el mensaje de Perón, es para todos aquellos que aprenderán a formar conciencias, hombres que serán dirigentes del movimiento, y cuya misión será: dispersar en toda la masa peronista, el caudal de estas ideas y pensamientos.
                Ideas y pensamientos basados en una lógica militar de la política, que pacta para regular los intereses mediante la palabra, se aboca al logro de la conciliación entre el capital y el trabajo.
                   Entonces Perón propone: " Formar leones, leones de la conducción; que el éxito no estará en la cantidad de ovejas que vayan detrás de cada león, sino en el temple, la capacidad, en el arrojo, y en el acierto con que esos leones, actúen durante todo el tiempo en que la conducción política se realice"(2);  contradiciéndose, en La Comunidad Organizada dice: " Nuestra comunidad tenderá a ser de hombres y no de bestias. Nuestra disciplina tiende a ser conocimiento, busca cultura...."
             Estas contradicciones en la letra  de Perón, son las que ayudan a pensar hasta donde y de que manera lo que dijo marcó los tiempos en los que hizo.
                 El cuerpo sólido de las ideas de Perón seguía un método filosófico; según el cual el único criterio válido para juzgar la verdad de toda doctrina científica, moral o religiosa, se ha de fundar en sus efectos prácticos. Este pragmatismo, o " subproducto de su forma de estructurar la comprensión del fenómeno político" (1), se evidencia, cuando el 9 de Abril, de 1949, en un acto realizado en el Teatro Independiente de la ciudad de Mendoza, Perón, clausuraba el Primer congreso Nacional de Filosofía, y es en este contexto donde lee La comunidad organizada.
                    Que este primer congreso de Filosofía, se haya realizado en un teatro, puede pasar desapercibido en el pensamiento de cualquier filósofo, sin embargo, para quienes analizamos el pensamiento de Perón desde ambas perspectivas, este signo, nos deja ver a Perón, no sólo como gran estratega, sino también como gran actor.
                 El escenario iluminado, acuna la imagen de Perón filósofo, vestido y peinado como tal, que con estas palabras: " Que os sintáis en vuestra casa será nuestro orgullo. En ella nadie os preguntará quien sois y os ofrecerá, con el pan y la sal de la amistad, esta heredad de nuestros mayores, que queremos honrar como la honraron ellos", recibe a los filósofos extranjeros, y excusándose de no pretender hacer filosofía pura, da inicio a su larga ponencia, en la que comienza a relacionar el oficio militar con la filosofía, al decir que Alejandro tuvo por maestro a Aristóteles.
          " No hay que esperar a que los filósofos sean reyes ni que los reyes sean filósofos", citaba Perón que dice Kant: " Las máximas de los filósofos sobre las condiciones de posibilidad de la paz pública, deberán ser tenidas en cuenta y estudiadas por los Estados apercibidos para la guerra", si tal como dice Kant según Perón, " El estado requiere tácticamente - en secreto - a los filósofos, lo cual significa que les dejará expresarse libre y públicamente sobre las máximas generales de la paz y de la guerra" (3)es una pena que Perón, no haya reparado en el hecho de que La Paz perpetua de Kant, no era sino una inscripción sobre la puerta de la casa de un hostelero holandés, y que la pregunta fundamental de Kant, era ¿ a quién estaba dedicada?, ¿ a todos los hombres en general, o especialmente a los gobernantes, nunca hartos de guerra, o bien, quizás sólo a los filósofos, entretenidos en soñar el dulce sueño de la paz?.
                      Cuando Kant habla de la paz perpetua entre estado, parte de la premisa de que un reino hereditario no es un estado que pueda ser heredado por otro estado; sino que lo que la persona física hereda, es el derecho a gobernarlo. Así, el estado adquiere un regente.
                   Un tratado de paz, no es válido si éste se haya ajustado con la reserva mental de ciertos motivos capaces de provocar el porvenir de otra guerra, intenta advertir Kant, " No debe el Estado contraer deudas que tengan por objeto sostener su política exterior"(4), " El sistema de crédito compuesto de deudas que aumentan sin cesar, es el más poderoso obstáculo para la paz perpetua" (5) callaba la voz de Kant, en la interpretación que Perón utiliza para contentar a los filósofos alemanes y franceses. Pensadores que venían de experimentar en carne propia, no solamente los efectos políticos de las dos guerras mundiales, sino también, la falta de ética de un sistema capitalista, que pugnaba por seguir sembrando en el mundo injusticia, opresión y guerra.
                   Fiel a su ideal, basado en la esperanza de que el movimiento peronista, sea: " Una gran bolsa en la que todos metemos algo; ponemos adentro todo lo que tenemos, porque sabemos que de esa bolsa depende el porvenir de todo el movimiento"(6), conduce la educación y formación del pueblo argentino.
                      También Lenin, como para citar un ejemplo político, sostiene: " La incorporación de los obreros a los comités, no es sólo una labor pedagógica, sino también política. Los obreros están dotados de un instinto de clases, y con una práctica política muy grande, los obreros pueden convertirse rápidamente en unos social demócratas firmes. Vería con mucha simpatía, que en nuestros comités, por cada dos intelectuales, haya ocho obreros"(7).
                    Entonces, el movimiento peronista se encargaría de capacitar a los obreros porque, tal como afirma Perón " El hombre puede desafiar cualquier mudanza, favorable o adversa, si se halla armado de una verdad sólida para toda la vida. Pero si ésta no le ha sido descubierta al compás de los avances materiales, es de temer que no consiga establecer la debida relación entre su yo, medida de todas las cosas, y el mundo circundante, objeto de cambios fundamentales"(8) en este sentido, retomamos la pregunta inicial sobre la orientación de la vida de un pueblo en virtud de una teoría, observando como la política, aparece como continuación de la guerra por otros medios, expondremos el motivo por el cual sostenemos al teatro como afirmación de la paz y del equilibrio armónico entre los pueblos.
                     Decimos esto, no solamente porque el teatro como arquitectura fue sede del congreso de filosofía, que tuvo como actor principal a Perón, sino porque la historia formal del teatro ruso, que comienza el 17 de Octubre de 1672, cuando algunos comediantes dirigidos por unos pocos alemanes, dieron su primera representación en la corte de Moscú. Evidencia el hecho de la unión pacífica entre pueblos, que aún estando sus estados en guerra, como los alemanes, que fueron en ese momento los señores del Teatro ruso y desde Leipzig se importó a Rusia una compañía teutona íntegra, o cuando durante el reinado de Isabel, Hija de Pedro, ocurrieron cambios importantes en el teatro Ruso, ya que los alemanes estaban siendo reemplazados por los franceses, dirigidos por Serigny, mientras que algunos actores franceses dieron excelentes representaciones de tragedias de Racine y Corneille y de comedias de Molliere.
                En 1773, Catalina ordenó en Rusia, la construcción de un teatro llamado más tarde Bolshoi ( grande), y en 1779 fue fundada la Escuela Teatral Imperial para la formación de actores, cantantes y bailarines.
              Si bien(9), desde sus comienzos, la vida teatral rusa, dependió del trono y fue convertida en una cuestión de estado, y muchos actores talentosos del siglo XIX, debieron su destreza a los teatros de propiedad privada, ya hacia fines del siglo XVIII, existían en Rusia, varios tipos de teatros; el Teatro Hermitage de la corte, los Teatros Imperiales de San Petersburgo, y Moscú, ( antecedentes del Bolshoi y del maly), donde se dieron representaciones de dramas, comedias, ballet, a cargo de compañías rusas y extranjeras; teatros para el pueblo, organizados por el gobierno; teatros provinciales, y finalmente teatros privados, en su mayor parte propiedad de terratenientes y aristócratas.
                Fiodor Vólkov (1763), a quien Belinski, el gran crítico llamo " el padre del teatro ruso", fue actor de papeles trágicos, cómicos, director de escena, traductor y hasta hombre de acción que intervino en política. Actor, pedagogo, director de escena, traductor, historiador del arte y amigo de los grande escritores de su época. Hacia fines de siglo XIX, el teatro ruso, con actores nativos y un repertorio mixto, estaba firmemente establecido y perfectamente organizado. La estabilidad del teatro mejoró con Alejandro , su hijo y sucesor.
                     Alejandro dio al teatro más dinero e independencia.
                      Quizás esto mismo intentó hacer Perón, dando a la filosofía, el lugar del teatro de operaciones, conocer los textos fundamentales de Perón, así como el entramado categorial que sustentó su desempeño público, nos ha ayudado a comprender el aquí y ahora, de quienes decidimos nacer en 1975.
                    Perón será entonces el padre eterno que reemplaza en la conciencia nacional, la herencia de una consigna : " Comunidad que persigue fines espirituales, y materiales, que tiende a superarse, que anhela mejorar y ser más justa, más buena y más feliz, en la que el individuo pueda realizarse y realizarla simultáneamente, dará al hombre futuro, la bienvenida desde su alta torre con la noble convicción de Spinoza: " sentimos, experimentamos, que somos eternos".(10)  
           
           
           
          (1) - Cf. Gianni, J; Perón, El padre eterno, Fundamentación de la Propuesta, pg. 2. Curso Libre dictado dentro de la carrera de Filosofía de la Facultad de Humanidades y Arte, Universidad Nacional de Rosario.
           
           
           
           
           
           
           
           
          (10) - Cf. Perón, J.D. La comunidad organizada, Pág. 27.
          (9)-Cf. Slonim, M. El Teatro Ruso, Del Imperio a los Soviets, pág. 50.
          (8)- Cf. Perón, J.D. La comunidad organizada, pág. 17.
          (7)- Cf. Lenin, Obr. Completas. T. VIII, pág 283, ed. rusa.
          (6) - Ibídem. Pag. 50
          (5)- Cf. Kant, La paz perpetua, Pag. 10
          (4)- Cf. Giani, J. Perón, El Padre eterno, Fundamentación de la Propuesta, Pág. 4
          (3) - Cf. Perón, J.D; La Comunidad Organizada, Pág. 15.
          (2) - Cf. Perón, J.D; Conducción Política, Pág. 321.
          Ibídem.